domingo, 11 de octubre de 2009

EL GLADIADOR DE LAS DIAGONALES

Que tarde se dierón cuenta muchos de que Martín Palermo es un gran goleador. Este no es el lugar para hablar de la selección Argentina de fútbol, pero hay algo que los une, y es el Grán "titán". Un reconocimiento tardió por parte del público argentino. Un Monumental extraño ovacionó a un jugador de Boca e insultaba al resto de los futbolístas por la falta de actitud y entrega. Se podrá decir que no es la gente del fútbol de todos los domingos. Más allá de eso los espectadores no comén vidrío. Es el máximo goleador del fútbol doméstico en la actualidad, pero igual se lo crítica por sus movimientos toscos y rudimentaríos. Por supuesto siempre es más fácil tirar negativas, y como todavía no se cobra por hablar dicén cosas de más. La capacidad técnica para cabecear es indiscutible, o bajarla una pelota de espalda y darsela a un compañero a los pies, el olfato de buscar los espcios libres, el no temor al ridiculo cada vez que agarra un pelota de bolea, porque así, como la mayoria de las pelotas van adentro pueden ir a parar a la tercera bandeja de la tribuna, a el no le importa. Tal vez estas razones hagan a Martín a una persona diferente. Capas de hacer de un desierto un jardin florido. Así como en el deporte de la redonda, como en su vida personal. Sin temores al que diran como lo hizo en su momento Gonzalo Bonadeo: "si Palermo y Schiavi son la salvacíon para ir al mundial estamos fritos, y sí esto ocurre yo no voy al mundial". ¿Ahora que vas a hacer gonza? ¿ Vas al mundial o te quedas en casa? El hombre es esclavo de su propias palabras, y vas a morir como mueren los pescados por la Boca. De todas maneras no importa, porque dios no perdona a los tibio, sino que los vomita. Mientras que "el optimista" del gol hace erupcionar el volcán de la pasión de los seguidores de la selección Argentina, que esperaban al mesias salvador y llego el, Martín Palermo. El silencio de los retractores retumba en un país todavía ilusionado por lograr una plaza para el Mundial Sudafrica 2010. Un nuevo capítulo que se cierra al grito de "Palermo, Palermo, Palermo" Un ilusión que condena a varios." gracia a vo".