domingo, 12 de junio de 2011

Ídolo inmortal




La Plata, cuidad de la provincia de Buenos Aires. Desde la plata al mundo. Una metrópoli difícil de transitar por su cantidad de diagonales. Pero el supo encontrarle la salida al mundo este héroe épico que abraco 2 décadas plagado de éxitos y algunas derrotas vencida por la fuerza y la voluntad de una mente ganadora. Martín Palermo se llama.  “El loco” le dicen. El de las mil batallas, el que le peleo a la adversidad, el que nunca se rindió, aquel que en sus nueve máxima, la más importante es el sacrificio.
Tan alto como el obelisco y su propia carrera futbolística que le hizo  recorrer el universo de la redonda. El rubio oro, el metal más preciado por todos. Ese color que significa lo máximo en el logro deportivo. Fue lo que el destino le propino y no de suerte, sino porque lo busco. Sin lugar en Estudiantes de La Plata allá por 1995 se fue a probar suerte a San Martín de Tucumán. Entreno, se concentro, estaba listo para  jugar, pero los dirigentes del elenco tucumano les pareció caro 20 mil dólares, y pego la vuelta al “pincha”. Al poco tiempo dejan el cargo de técnicos Russo y Manera. Toma el cargo el profesor Daniel Cordoba, lo incluye como titular, a partir de ahí comienza su historia deportiva.
Sus gestos técnicos no  serán bellos para la vista del espectador. Pero tiene el olfato, la brújula incorporada o el GPS del goleador. Saber donde ubicarse es su virtud. Conquisto goles de todas las formas y colores. Lento le decían, pero en aquella final de la Copa Intercontinetal del años 2000 le saco casi un metro a Makelele. Pareció su última corrida, pero ahí estuvo él para presentarse al universo.
El que quedara para siempre impregnado en el cementerio de los ídolos inmortales. El que alguna vez fue elegido como el mejor jugador de Sudamérica, el mejor cabeceador del mundo dejando atrás a Miroslav Klose, jugador alemán.
Será un hasta siempre en la memoria deportiva de Martín Palermo el gran goleador Xeneize el de la historia enorme de la ribera.